Me senté a leer al sol, pero hacía un calor de esos que necesitan un mar cerca, porque buscaras en instantes, sumergirte en él. Y luego veras, si la quietud con la que leías era la misma, No, Después del abrazo del mar, ya nada queda igual. El olor en la piel y el pelo, las mejillas que arden por la sal y el tiempo al sol entre las olas que hacen que te olvides que existe. Salvo que vayas al mar con una angustia muy grande, seguirás escuchando el sonido de un reloj imaginario. En cambio, si tu corrida hasta la orilla, en búsqueda de ese primer contacto con el agua de mar, con las puntas de tus dedos, es solo por placer, vas adentrándote, como si fueras quitándote de encima, ropa de fantasía, que el cuerpo se convierte a liviano y tu mente de adulto (agobiado o cansado), en la de un niño que busca su diversión. Que no piensa en el paso del tiempo que sale del mar con quejas porque otro viene a su búsqueda
_Un ratito mas, y en la siguiente ola, te fundís en ella tardando en subir a la superficie…
Pensás: _Todo lo demás puede esperar.
A veces sueño con la exclusividad del mar con ser él y yo uno para el otro, deteniendo por la interacción de ambos, la llegada de los otros.
Esos otros que no tienen el mismo dialogo con el mar.
Yo soy de las que disfrutan la soledad en sus brazos. Mientras acostada en él, el sol me abraza por encima y juntos somos transportados a una orilla vecina…
La noche y su clima le pasaran factura a mi cuerpo, pienso por un momento…
Pero no dejo de sentir la felicidad poro a poro. Es como la superstición que mas nada existe.
Y me animo a creer que el mar en su inmensidad, sabe que mas allá de él, la existencia es cosa ínfima y yo soy su aliada…
TanSoloUnCuento