Anécdota


Noche Improvisada
Como esas que a una le gustan.
Un lugar donde vuelvo a sentirme en casa, me reencuentra con caras otrora conocidas.
De a poco la sorpresa se hace presente: Tanto Tiempo!... se dice…
Si! Tanto tiempo.
Pero el tiempo es un factor que marca distancias o da lugar a cambios.
La atemporalidad, pocas veces vivida, se hace imagen en las nuevas caras que ya había visto anteriormente.
Con cambios. Mejores. Tal vez.
La tarde ocurre tranquila. Algo silenciosa y poco ansiosa.
Va llegando la noche de a poco.
Y las voces de gente llegando, dan vida a ese lugar.
Sociabilizar a veces, cuesta. Más cuando uno está dentro de uno.
Me explico: cuando uno, de repente, quiere deslizarse sin ser visto. O no tan visto.
Una timidez que quiere estar ahí.
Y finalizado el día, van bajándose las persianas.
Dos personas que se quieren, caminan en una noche fría.
Se cuentan cosas y toman decisiones.
Ella le pregunta: _Que Hago? Me da vergüenza?
Él le responde: _ Fijate, no perdes nada. Solo cuidate.
Ella tarda en tomar una decisión.
Él sigue su rumbo.
Ahí ella se decide. Que pierde? Nada, elige. Entonces acepta.
Y a metros de donde estaba parada, un encuentro de dos que apenas se vieron, se hace anécdota.
Se sientan. Charlan. Ella más que él. Situación tranquila y cómoda.
Breve pero espontanea.
Tal vez, el tiempo, como invención del hombre, decidirá otro encuentro. O no… No importa. Tan sólo ese rato compartido fue un paso a una nueva faceta de ella. Algo desconocida. Más tímida que impulsiva. Y le gusta. Ella se gusta así.
                                                                                                 TanSoloUnCuento.

Olor a Libro.